Esto es una lucubración que surge en uno de esos días de maravillosos "desayunos filosóficos" realizados después del mediodía... en un día sábado sin obligaciones, donde el cerebro descansó toda la noche y por la mañana surge la necesidad de despertarlo con debates interesantes, que surgen sin saber por qué...
El sábado era un sábado como cualquier otro sábado, nos despertamos y Héctor comenzó a reflexionar acerca de la enfermedad, la salud, la normalidad, la palabra profesional de los psicólogos... y ahí comenzó el debate... ¿por qué? porque de un tiempo a esta parte noto que él atribuye una serie de cuestiones a designios genéticos... se lo hice notar y ¡uy! saltó su ateísmo militante... "¡¿qué?! ¡¿cómo?! ¡¿que soy dogmático?!". Pero reconoció que él considera que existe un determinismo genético para muchas cuestiones humanas.
Ahora bien... esto derivó en una reflexión interesante, a ver como la cuento...
mmm... bueno, surgieron preguntas, por ejemplo: ¿cómo saber si una conducta normal o anormal es una enfermedad? ¿cómo estudiar las enfermedades mentales? ¿desde la neurobiología? ¿desde la química? ¿desde la psicología? ¿la psicología es ciencia o técnica? ¿permite la psicología comprender la enfermedad? ¿o sólo trabaja con los síntomas y busca reducirlos?
Y no aparecían respuestas...
Entonces a mí se me ocurrió verbalizar lo que estaba pensando, una idea traía otra idea, una discusión y otra, con pasión latina... en definitiva la chifladura lisística del sábado fue la siguiente:
Érase una vez, hace un tiempo ya, en que los científicos estudiaban los fenómenos naturales, expresaban sus ideas, las convertían en hipótesis y buscaban la manera de encontrar ejemplos que justificasen o violasen esas hipótesis y, si lo conseguían, se transformaban en teorías. Luego se descubrían nuevos datos, se los estudiaban, se ajustaban las teorías; en el caso de que las aplicaciones de las mismas fueran en el área de la salud se las volcaba en tratamientos de enfermedades.
Claro... esto sucedía en las doradas épocas de la investigación científica a conciencia, con profunda ética, donde el conocimiento del ser humano era primordial para emprender su curación o para paliar efectos de enfermedades incurables.
Y conversando sobre esto llegamos a las enfermedades mentales, al desarrollo del pensamiento, a por qué las personas piensan de determinada manera y no de otra, a por qué el pensamiento conservador y creyente es más frecuente, a cómo diagnosticar una enfermedad, a si ser gay es una elección o una enfermedad, en fin, cosas así...
Yo dije "voy a aceptar que algo es una enfermedad el día que me digan que se ubica en tal o cual lugar del cerebro... mientras tanto consideraré que se trata de un comportamiento más o menos frecuente, sólo eso", y Héctor dijo "mirá, la psicología estudia las enfermedades mentales de una manera diferente a la metodología de las ciencias naturales... nunca te van a decir dónde está la enfermedad, te dirán que existe, nada más" (dijo esto o algo así)...
Y entonces se me ocurrió pensar que cada día se separa más la psicología en, al menos, dos tipos de psicologías: una psicología filosófica y una psicología neurobiológica, me explico, una que se encarga de lucubrar teorías acerca de por qué alguien piensa como piensa, y otra que se encarga de decir si el pensamiento de ese alguien es un pensamiento fuera de la "normalidad".
Y entonces surge un interrogante difícil de resolver: el comportamiento "normal" como más frecuente ¿es el comportamiento sano? ¿o puede ser que un comportamiento "normal" sea una enfermedad?
Por ejemplo, es "normal" que los niños tengan piojos en sus cabecitas, porque se contagian en la escuela, no es sano pero sí es frecuente. Entonces ¿cómo saber si algo es sano en el ámbito del pensamiento? ¿cómo trabaja la psicología para resolver este problema? ¿cómo hace? porque con los piojos es fácil, lo sano es no tenerlos, porque ellos producen irritación, succionan sangre, infectan el cuero cabelludo con microorganismos que transportan en sus cuerpos, pueden transmitir enfermedades... esto es claro y evidente.
Pero... ¿cómo validar las investigaciones psicológicas? ¿por lo que se repite con frecuencia? ¿por un indicador neurobiológico? ¿por el pensamiento, o sea, de manera indirecta? ¿es la psicología una ciencia? ¿o es una filosofía? ¿acaso no es la filosofía quien se dedica a estudiar el pensamiento? ¿o resulta que es una ciencia filosófica, que puede escudriñar hasta lo más profundo a los seres humanos con métodos filosóficos?
La verdad... no lo sé... ¿alguien lo sabe? ¿alguien se anima a pensar en voz alta?
Y no tengan vergüenza... ya sabemos que todo lo que digamos serán sólo "chifladuras"... jejeje







vengo
he venido a leerte un rato porque las locuras son lo mío. porque me he dado cuenta que la cordura no hace bien las cosas. y la locura? me hace escribir groserías literarias, me verás por tus escritos más de alguna vez. un abrazo.
-----------------
txanba