
El año pasado conversaba con un compañero de estudios, que me decía:
"A veces me pregunto si el uso peculiar del lenguaje con jerga nueva que impone cada generación inventando términos, no es una manera de producir una brecha de incomprensión.
De hecho los adolescentes tienen modos de hablar que no desean que sean compartidos con los adultos, y esa es una etapa típica. Pero si le sumamos que el lenguaje va de la mano del pensamiento y de la comprensión, entonces hay algo interesante sobre las brechas generacionales."
A lo que le contesté por mail:
¿y si fuera que cada generación descubre, una tras otra, que este mundo no está bien construido y quiere diferenciarse, como quien marca un nuevo territorio, inventando términos que dejan afuera a aquellos que no quieren aceptarlos o son demasiado conservadores como para permitirse pensar? ¿será que quieren construir un mundo paralelo donde sólo vivan los que sienten y piensan como ellos?
Esto me hace pensar ¿qué pasa con esos adolescentes cuando pasan los años? mmm... me respondo con ejemplos, con observaciones propias, con miradas hacia mi alrededor y veo, cosas que no me gustan del todo... veo a los adolescentes de fines de los ’80, o sea, a mi generación, a mis amigos y compañeros de escuela, los recuerdo con mucha rebeldía, con muchas ganas de construir un mundo mejor, pero al abrir los ojos los veo cambiados, hoy muchos de ellos son personas conservadoras, que no se juegan por sus ideas (¿será que ya no las tienen?), que almacenaron en la mochila de la secundaria todos sus ideales y hoy caminan por los caminos pretrazados por otros.
¿A dónde quedaron las ganas de cambiar el mundo? ¿a dónde se fueron los sueños de juventud? ¿es un castigo de los dioses, que tal como condenaron a Prometeo por haber querido adueñarse del fuego, nos condenan a nosotros a soñar un mundo nuevo para nunca concretarlo? ¿es el castigo que recibimos porque Eva comió la manzana del Edén?
Yo no creo en dioses... entonces tengo que buscar una respuesta más cercana a la vida humana... porque esas respuestas no me alcanzan.
En serio, los miro y los veo raros, sus ojos ya no brillan, no descubren en las canciones de los adolescentes (que son sus hijos) una forma de expresión y de contar la historia, piensan que pierden el tiempo porque se sientan a tocar la guitarra en la vereda... ¡si nosotros hacíamos lo mismo! Esta gente, que hoy veo y no reconozco, eran mis amigos, hoy son contadores, abogados, médicos, ingenieros, algunos químicos, pocos docentes, poquitos investigadores, ninguno físico, menos aún filósofos. Y no se salva ninguno... hoy no se puede hablar con ellos... y mirá que tenía muchos amigos, soy un homus sociabilis te habrás dado cuenta y parlantis... jijiji
¿Y entonces? Yo lo resuelvo fácil, me hago amiga de gente más joven y se terminó el problema, al menos 10 a 15 años menores que yo, y con ellos puedo conversar, descubro que tienen neuronas despiertas, con ganas de pensar, de preguntarse cosas, pero ya cambié dos veces la generación de amigos... ¿qué está pasando? ¿por qué se atrofian las neuronas cuando la gente forma una familia? ¿por qué a mí no me pasó? También tengo mi familia, encontré un amor maravilloso que me comprende y que es como yo, librepensante, ¿por qué nosotros podemos ser así y a los demás les cuesta tanto?
Vos decís que se forma una brecha de incomprensión... yo veo que la incomprensión la construimos los adultos, al ser conservadores, porque no tendemos puentes hacia los jóvenes y es obvio que ellos nos contesten cerrándonos la puerta.
Comparto tu visión de que el lenguaje va de la mano del pensamiento y de la comprensión, y pienso que el pensamiento adolescente es más libre, es más, me animo a decir que el joven todavía piensa, ¿será que la entropía del universo nos condena a perder la posibilidad de pensar por nosotros mismos y nos lleva a aceptar los paradigmas dominantes? ¿los adultos somos tan flojos como para no tener ganas de pensar? ¿o se nos desordenan tanto las ideas que no podemos hacer otra cosa que seguir la corriente? ¿es un problema de imanes o del éter que nos arrastra? Todo esto me hace pensar que las cosmovisiones que contienen este tipo de sustancias que lo inundan todo, llamadas dioses, éter, fuerzas electromagnéticas con características físicas, en fin... estas cosmovisiones son las que tienen más éxito en el mundo cotidiano, con la gente común, porque coinciden con lo que casi todos esperan que suceda en sus vidas y coincide con un deseo muy grande de la humanidad, que es el que otros piensen por ellos, para no tener que preocuparse ni ser responsables de sus actos. Esta parte de mi reflexión es la que más me indigna... porque al contrastarla con la realidad veo que muchas veces es así.
Y a mí me parece que tener ideales o querer hacer un mundo nuevo no es contradictorio con el ser responsables, y los adultos muchas veces pensamos eso, entonces decimos que los adolescentes no se comprometen con nada... ¿es realmente así? Para nada... sí que se comprometen, con sus ideas, con sus propios fines, son solidarios, compañeros, se autogestionan, se ayudan, entre ellos, en sus grupos, se prestan ropa, zapatos, mochilas, se buscan trabajo y se ayudan con el estudio, a su modo, eso sí... y no se perdonan traiciones, eso sí... pero tienen muchos valores que los adultos no sabemos descubrir, sólo porque no nos responden cuando nosotros queremos que lo hagan. Otra vez el tiempo, como si el tiempo de hacer alguna cosa estuviera definido y predeterminado por el dueño del poder, por ejemplo en el aula o la familia. Es cierto que son un poco egoístas, pero ¿y nosotros los adultos? también lo somos... y no quiero meterme a mirar el egoísmo de los adolescentes y compararlo con el de los adultos, porque el de ellos es un egoísmo de grupo, y el nuestro es un egoísmo de uno... y no me gusta nada descubrir esto, porque me siento peor aún... puajjj... y no quiero que mi pesimismo social me consuma (jijiji)
Frecuentemente suelo tener expresiones simpáticas en mis conversaciones y una de las más destacadas en los últimos tiempos es “tengo ganas de quererte”... ¿son las ganas lo que mueve a la humanidad hacia los cambios? ¿será que cuando se pierden las ganas se pierde la posibilidad de pensar en mundos diferentes? ¿será que entonces sólo queda el obedecer y ejecutar órdenes? ¿por qué algunos no pasamos por esta evolución tan “normal” de la mente humana? ¿estamos fallados genéticamente? ¿tenemos taras ideológicas? ¿estamos condenados al pensamiento perpetuo? ¿se nos trabó el egoísmo en un egoísmo social que no nos deja caminar hacia el egoísmo de uno? ¿se nos perdió el GPS o estamos en el polo con un norte que da vueltas alrededor de nosotros sin marcarnos la dirección obligatoria?
Pienso que no es así... me gusta más pensar que lo que pasa es que no perdimos el bosque y nos obligamos a verlo además de ver el árbol que está en nuestro camino, con un ejercicio “gánico”, curioso, pleno de diversión en cada paso de descubrimiento y pleno de humildad cuando nos damos cuenta de que lo que hicimos no fue lo mejor... un ejercicio de desprendimiento de las prenociones que condicionarían la opinión, en un acto voluntario y “gánico”, como el de Darwin, al que le costaba tanto desprenderse de su idea de una divinidad creadora. No es que sea fácil, es ejercicio, es juego de cintura, es no caer en lo más fácil, ¿por qué no lo harán todos? ¿por qué? Porque los seres humanos somos naturalmente cómodos.
Y no deliro más... (por ahora)
Byeeeeee
Besos y abrazos
A los adultos que lean esto les pregunto... ¿les pasa lo mismo que a mí? ¿cómo hicieron para no perder aún la capacidad de pensar? ¿me ayudan a descubrir cómo es esto? si logramos desatar este nudo podríamos ayudar a nuestros amigos más jovencitos a no perder su energía.
A los adolescentes... ¿cómo ven a sus compañeros de su misma edad? ¿los ven como ustedes? ¿o son diferentes? ¿se están ya contagiando de los adultos? ¿cuándo se produce el cambio en la cabeza de los jóvenes? si logramos descubrir esto podríamos descubrir cómo alcanzar la eterna juventud...
Me gustaría que me contaran qué piensan de lo que me decía mi compañero y de lo que yo le contesté.
Me siento feliz compartiendo mis chifladuras con ustedes.







Que reflexión!
A mi gustaría decir que siempre pienso y siento como tú, pero a veces me descubro olvidando lo divertido que era tocar la guitarra en la vereda y le grito algunos adolescente por mi preciado silencio... y luego me pongo a escribir un cuento o me hundo en los mundos del diseño, y me interno sin saber ni leer ni escribir, sólo por el gusto de aprender, de validar mis visiones, mis sueños...
Qué nos pasa? Por qué la mente tiende a volverse rígida? No lo sé, la mayoría del tiempo culpo, justamente a eso a la falta de tiempo, y luego me digo no te quejes y haz algo se más proactiva... y luego culpo al dinero o mejor dicho a la falta de él, al trabajo que no me motiva en lo más mínimo... Pero en el fondo sé, que todas esas son excusas para como bien tu dijiste perdonar la comodidad... antes no había cansancio, cuando se peleaban todas las batallas, no había cansancio... hoy poco a poco llego a mi casa en las noches más y más cansada, cuando mi hija me dice juguemos, olvido que poderoso efecto relajante tiene dejarse caer en un castillo y por diez minutos ser una princesa, y le contesto seria, anda tú, yo estoy muy cansada...
Es que se me olvida...
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Un abrazo,
Maria Jose